Este año también ha habido nieve y trineo. Y por lo pronto que es, todavía tiene que haber más.
El fin de semana del 30 de noviembre, fuimos a Espuéndolas, muy cerquita de Jaca. Reservamos una casa rural y nos fuimos con nuestros amigos "europeos" (Jens-Marjo-Luna-Tim). Sobre todo el sábado que era el día de hacer visitas o de salir de pendoneo, el tiempo no nos acompañó. De hecho nevó todo el día. Salimos un poquito a dar un pequeño paseo, pero corto, por el pueblo desierto, porque estaba nevando. Eso sí, el que siembra recoge: el domingo no nevó hasta por la tarde, lo que nos dejo vía libre (y buen tiempo) para aprovechar algunas laderas y deslizarnos con el trineo, para gozo de niños y mayores. También hicimos un pedazo muñeco de nieve, con una técnica "europea" desconocida por nosotros (si haces una bolita pequeña y la arrastras por nieve virgen, la bola se hace cada vez mayor...jejeje, como en los dibujos animados).
Un fin de semana fantástico, y además no tuvimos que poner cadenas en los coches, cuando todo parecía indicar que sería inevitable. Perfecto.
Por cierto, nuestros esforzados amigos, principalmente Jens, trató de instruir nuestros paladares en la gastronomía alemana, primero con el
Glühwein (vino caliente con especias, para aperitivo o a media tarde) y el domingo por la mañana, de desayuno
Kaiserschmarrn (como crepes, pero a lo bestia). Podéis ver los detalles en los enlaces, pulsando sobre el nombre. A mi, simplemente, me encatan estas cosas.









